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viernes, 23 de octubre de 2015

Prueba de tormenta (Relato Wh 40k)

PRUEBA DE TORMENTA

Estaba nervioso y se sentía vulnerable. A pesar de sus esfuerzos por mantener la serenidad las cosas no estaban saliendo como había esperado. Sabía que aquella prueba era demasiado importante, no solo porque pudiera otorgarle un estatus mayor en su tribu, si no porque los Hermanos Celestes habían decidido estar presentes. Si el Gran Dios de la Tormenta así lo quería podía formar parte de esos poderosos guerreros, los Cimeras Negras, y ese simple conocimiento le daba vértigo.

Captó un movimiento a su izquierda e inmediatamente se encorvó más para tratar de esconderse entre la hierba alta. Su respiración se agitó un poco, pero logró mantenerse quieto el tiempo suficiente hasta descubrir un gamúe que, sin notar su presencia, siguió su camino despreocupado. Sus músculos se relajaron, Chuluun sabía que el resto de participantes de las pruebas debían estar pasando por lo mismo, pero tenía la desagradable sensación de que él lo estaba haciendo muy mal.

martes, 8 de abril de 2014

Cara a cara con la oscuridad (Relato Wh 40k)

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CARA A CARA CON LA OSCURIDAD


PRIMERAS DECISIONES

--Barcaza de Batalla Nudus Pugio, Custodios del Tridente--


La flotilla de los Custodios del Tridente había llegado al Sistema Dolnúdaca preparada para la batalla. Todos los sistemas de ataque y defensa de las distintas naves estaban activos y en alerta. Los hermanos, tras acondicionar su equipo, se habían puesto las armaduras y mantenían las armas listas. Según los últimos mensajes de ayuda que habían recibido cuando aún estaban a dos sistemas de distancia, el número de enemigos era de una superioridad abrumadora y su agresividad casi imparable.

Tras penetrar en el Sistema Dolnúdaca, el Hermano Capitán Asirus se daba cuenta de que no habían sido exageraciones. Si, como habían sido informados, había dos sistemas más invadidos de aquél modo aquella batalla se convertiría en una larga Campaña. Esperaba que estuvieran preparados para eso, su Compañía acababa de completar las bajas que se habían producido en Colcheru, estaban al máximo de efectivos y, como era habitual, les acompañaban escuadras de otras compañías del Capítulo. A pesar de todo había decidido enviar un mensaje astropático al Capítulo informando de la situación en la que pronto se verían inmersos.

- "Nudus Pugio", Barcaza de Batalla de los Custorios del Tridente -

sábado, 8 de febrero de 2014

El arma (Relato Wh 40k)

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EL ARMA 

--- Cerlith Septimus, Ciudad Colmena tipo 6. Planeta Frone, Sistema Lofer. Subsector Pertus. Sector Pacillus, II Cuadrante ---

El tipo salió disparado por el pasillo en cuanto me vio. Era rápido a pesar de su estilo brusco. Ni siquiera ralentizaba el paso en los giros, sirviéndose de las paredes para tomar las "curvas" chocando con fuerza sin perder ni el equilibrio, ni aquél endiablado ritmo. Tampoco se detenía cuando alguien le salía al paso, o lo empujaba a un lado o lo arrollaba sin más. Supongo que eso le había servido para despistar a las FDP en infinidad de ocasiones, pero conmigo era diferente. A mí tampoco me importaba ni chocarme con las paredes ni, desde luego, la gente que se ponía en medio.


Tardó un poco en darse cuenta porque apenas miraba hacia atrás, parecía divertirle el ser perseguido pues no dejaba de reír y reír, quizá fuera hasta arriba de algo. Pero finalmente en una de sus miradas vio que yo iba tres o cuatro metros por detrás y su expresión cambió. Ya no se reía, desde luego que no. Rebuscó en sus bolsillos y me lanzó un objeto ovalado, lo esquivé sin problemas y casi al instante aquello estalló a mi espalda. El juego había cambiado.


Saqué la pistola láser y disparé. Siempre me he jactado de tener buena puntería pero aquel perro logró que solo le rozara la pierna, yo quería destrozarle la rodilla. Puede que le hubiera asustado lo suficiente ya que me lanzó dos granadas más. Giré a un lado y cargué hacia una puerta de metal oxidado. Llevaba puesta mi armadura antifrag ligera pero la plancha de hierro cedió como si fuera papel y la explosión posterior solo me hizo volar un par de metros en el interior de un oscuro apartamento. Una vaharada de mal olor me inundó las fosas nasales. Giré la cabeza para despejarme mientras me palpaba el cuerpo buscando alguna herida. Había tenido suerte. Luego mis ojos se cruzaron con los de una mujer cuya edad era difícil adivinar y un niño que la abrazaba aterrado sobre un sillón desvencijado y apolillado.


lunes, 15 de julio de 2013

Red de Herejía (Relato Wh 40k)



RED DE HEREJÍA

La lanzadera se posó suavemente sobre el área designada del espaciopuerto. El Inquisidor salió confiado al encuentro de  su contacto, sin embargo, tras él,  Oruno parecía algo receloso a pesar de su aspecto de luchador avezado. No se lo podía reprochar, el espaciopuerto era un entramado de metal, cables y rococemento en medio de un vasto océano. El agua estaba por todas partes, no se veía ni el más mínimo pedazo de tierra alrededor, de hecho, según sus informes, lo único que podía considerarse "suelo firme" en la superficie de aquél planeta acuático era el espaciopuerto donde se encontraban, y era una construcción humana, no procedente de la naturaleza. Sin embargo, en su larga vida había visto demasiadas cosas, y aquél extraño planeta era sólo una más.

- ¿Inquisidor Cortius? - le interpeló un hombre con evidente sobrepeso y lustrosa calvicie embutido en un traje de goma de colores chillones.

- Se equivoca, soy el comerciante Carcelai ap'Tenia - le dijo con voz cortante.

- Pero...

La expresión furibunda que le lanzó apabulló al "hombre de goma", que lanzó también una mirada nerviosa hacia Oruno. Estaba seguro que a su espalda su colaborador estaría mostrando aquella mueca asesina que tanto le gustaba.

- Usted debe ser Emadi Gynte. Como le comentó un conocido común estoy interesado en tantear la posibilidad de comercio en este lugar.

- Em… sí, sí, señor... Carcelai, yo soy Emadi Gynte. Le.. les esperaba, ya he preparado dónde podrán instalarse pero primero debemos bajar a la ciudad, ¿traen mucho equipaje? - el sudor perlaba la calva del hombre mientras hablaba, luego, con un gesto, llamó a un par de servidores.

- No se preocupe, hemos traído un equipaje ligero, por favor Oruno señálales a los servidores cuáles son nuestras cosas.


viernes, 12 de octubre de 2012

Sin salida (Relato 40K)


SIN SALIDA

El convoy comercial había sido atacado apenas cuatro horas después de dejar atrás el último punto de control. Pensaban que estaban preparados, pero se equivocaban. La Cuarta Compañía de los Custodios del Tridente llevaba un mes protegiendo la ruta comercial que conectaba el sistema de la Tríada con el precario puesto avanzado de colonización más allá de las fronteras del Imperio. Habían sufrido ataques esporádicos, pero nada que no pudieran rechazar con facilidad. Sin embargo, aquella era la expedición comercial más grande con  diferencia, y aunque se había asignado la casi totalidad de la Cuarta Compañía, las naves de que disponían eran escasas, así que las escuadras tácticas se habían repartido incluso por los pecios comerciales, enormes naves pesadas y lentas, ya que no podrían detener todos los intentos de los corsarios de tomar las naves.

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viernes, 1 de junio de 2012

"El Correo" (Relato 40K)


EL CORREO

Saltó por encima de una gruesa viga de plastoacero mientras agarraba con fuerza el rifle láser. A su espalda oía las detonaciones de los disparos que seguro se estaban acercando a su cuerpo. Pero lo que le ponía más nervioso eran las risas. Aquellas carcajadas estridentes que parecían salidas de la garganta de niños demoníacos.

Resbaló y cayó al suelo golpeándose los brazos con fuerza. Perdió el rifle y el casco salió disparado sabía el Emperador dónde. A su espalda las detonaciones cesaron, pero las risas se hicieron más histéricas y se acercaban con rapidez.

Miró desesperado alrededor. ¿Dónde estaba el maldito rifle láser?, no lo veía, entre la cantidad de cascotes y escombros no conseguía distinguirlo. Y aquella estúpida luz blanquecina del extraño sol no le ayudaba nada. Giró la cabeza y vio cómo sus perseguidores le habían ganado demasiado terreno, en un suspiro los tendría encima.


martes, 19 de octubre de 2010

Buscando el camino (1ª parte) (40K)

Buscando el camino

Bajó de la pasarela de la nave respirando profundamente el aire de aquél planeta que tras un tiempo había decidido llamar hogar. Cuando las suelas de sus botas tocaron tierra por fin se sintió liberado. Siempre que viajaba por el espacio se sentía perseguido, como si en cualquier momento su nave cayera en una emboscada o un ataque.

Caminó hacia el centro del asentamiento procurando dejar una buena distancia entre él y sus guardaespaldas. Allí se sentía seguro, en aquella colonia humana… Bueno quizás humana no fuera la palabra adecuada, pero sin duda era el asentamiento con una mayor proporción de humanos en territorio TAU. Para el estándar imperial realmente los humanos allí sólo habitaban un par de barrios, el resto estaba conformado por una miríada de seres de otras razas, seres… xenos. Aquella era una palabra que le sonaba ahora muy inadecuada, para él la gran mayoría de los seres que poblaban el universo eran individuos como él, con el mismo nivel de importancia. Así se lo habían dicho sus amigos TAU, y poco a poco él mismo había descubierto que aquello era cierto. Sólo era necesario abrir los ojos al Bien Supremo, o, como a él le gustaba decir, crear una gran unión universal de individuos en busca de un mismo fin.

A su derecha oyó de pronto un estallido. No pudo evitar dar un respingón, mientras empezaba a crecer en su interior un temor frío. No tardó mucho en advertir que la explosión se había producido por el choque de un par de vehículos gravitatorios que se habían acercado demasiado el uno al otro. Odiaba que aquella sensación de miedo le atenazara las entrañas con tanta facilidad. Sin duda, podría enterrar aquellos sentimientos en el período de descanso que se había marcado. No viajaría por el espacio en un tiempo, así desaparecería la desagradable impresión de tener tras los talones al Ordo Hereticus imperial.


viernes, 24 de julio de 2009

El Alimento del Miedo (40K)

El Alimento del Miedo

Llevo tanto tiempo aquí… Perdido. Olvidado. Ya no me preocupan la vida o la muerte, el placer o el dolor….¿o quizás sí?. ¿Acaso no me paso todo el tiempo mirando las estrellas?. ¿No ansío que algo haga variar la abrumadora rutina?. Sí, daría cualquier cosa por tener alguna distracción y, sin embargo, estoy donde debo estar.

Los recuerdos vuelven a mi mente una y otra vez, he dejado ya de tratar de desterrarlos. He aprendido a convivir con ellos. Hoy, en este planeta gris, otrora floreciente, lleno de vida, ahora habitado sólo por criaturas bestiales, rememoraré de nuevo el tiempo de mi llegada, el inicio del cambio.

Semilla de Herejía (2ª partey final) (40K)

Semilla de Herejía

Con la visión aún borrosa se desplazó hacia el lado indicado, pisando con cuidado, hasta que le dio un golpe a un objeto metálico. Agachó la cabeza, ahí estaba el arma. La recogió mientras enfundaba la pistola, y un tremendo empujón lo lanzó de lado entre el follaje. En el suelo, se revolvió y afianzó la espada ante sí. Vio la espalda de Morlo mientras se enfrentaba a un par de reptilianos y se relajó un tanto.

Estaba harto de estar tirado por el suelo, como un… Una poderosa mano lo agarró por el cuello y comenzó a estrangularlo. Notaba aspereza en aquella piel, y garras, unas garras afiladas que se le hundían en la carne poco a poco. Elevó la espada y clavó la punta en el brazo que lo asfixiaba. A su espalda oyó un rugido y la tenaza disminuyó, hundió con más fuerza su arma y finalmente se vio libre de la presa. Mientras resollaba giró en redondo y describió un arco hacia donde debía estar su atacante. El reptiliano miró con sorpresa como se desprendía su brazo, cortado limpiamente. No le dejó tiempo para más, impulsándose con las piernas sobre un tronco caído le lanzó una estocada.

Semilla de Herejía (1ª parte) (40k)

Semilla de Herejía

Maldita jungla. Había estado alguna vez en planetas selváticos, pero aquél era con mucho el más asfixiante. Y la atmósfera no ayudaba en nada, el aire era demasiado espeso y el núcleo estabilizador de su servoarmadura se sobrecalentaba con facilidad. Y luego estaba la humedad, siempre mantenía una película de agua sobre todo lo que estaba en la superficie. Los únicos lugares donde aquél ambiente sofocante podía evitarse eran las poblaciones situadas en el mar.
Protegidas por una cúpula de cristal, las ciudades oceánicas habían sido los únicos lugares de civilización del planeta, o al menos los lugares de civilización imperial. Pero en su opinión aquellos núcleos fueron más irrespirables que el exterior… la semilla de la herejía lo había invadido todo, lo sabía con seguridad, lo había visto. Los ciudadanos adoraban al Sagrado Emperador, pero también veneraban a una miríada de entidades de la Naturaleza con igual fervor.
No tardó demasiado en ordenar una purga. Había llevado pocos efectivos para aquella misión, y les había costado muchas vidas acabar por completo con todos los herejes, pero se hizo. Los núcleos de población cayeron con relativa facilidad, los bombardeos orbitales fueron eficaces contra las estructuras situadas en los mares. Pero la armada del planeta era poderosa, contraatacaron con ferocidad y asestaron duros golpes a los fieles del Emperador.
Cuando el conflicto acabó los herejes habían sido aniquilados, su ejército obtuvo la victoria pero se vio reducido a un puñado de guerreros. A pesar de todo no podía evitar sentir cierta satisfacción, aquél lugar podía haberse convertido en un cáncer para todo aquél área de la galaxia, y ahora era un lugar completamente purificado… o eso había pensado.
Pero se equivocó, las creencias de los herejes estaban fundamentadas en una realidad que no había sabido preveer.


Sólo hay Guerra... (40k)

Sólo hay Guerra...

Amphilos era un mundo industrial que había empezado a aportar importantes ganancias al sistema que pertenecía, un sistema relativamente pequeño, formado por el propio Amphilos, el agrícola Amphobos y el mundo forja Amphelia, que giraban en torno a una gran estrella.. Este era el sistema Amphos, descubierto y anexionado al Imperio del Hombre en poco tiempo, su potencial comercial era muy superior a lo que en un principio se había pensado, quizá por eso se asignaron multitud de esfuerzos para su rápida modernización, o quizá se debiera a que sería un importante puente para continuar expandiendo las fronteras del Imperio por aquella inexplorada zona del universo. Puede que la unión de todos esos intereses diera pie a que se pasara por alto el que los nativos del sistema se sometieran sin apenas luchar, incluso se sospechaba que se realizaban ritos antiguos contrarios al Todopoderoso Emperador. Pero Amphos florecía a gran velocidad, su planeta principal, Amphilos, poseía enormes ciudades colmena anexas a las fábricas, pero, además, existían en su superficie decenas de ciudades con rica arquitectura, lugares de residencia de los señores del sistema, aquellos que se estaban enriqueciendo. El gobernador del sistema estaba orgulloso y no permitiría que nadie se fuera de la lengua, en su sistema todo estaba bien, todo correcto.

Sin embargo, esa “corrección” fue la que hizo saltar las alarmas, la eclesiarquía había descubierto aquél sistema, los misioneros imperiales fueron los primeros en pisar las nuevas tierras, pero era necesario seguir avanzando, cuando los nuevos planetas fueron sometidos con facilidad la Eclesiarquía desvió su atención al siguiente sistema. Fue un error, las inspecciones posteriores sobre la fe de las gentes de Amphos fueron siempre confusas, pero el sistema prosperaba, así que nada iba mal. Así pasaron los años, la Eclesiarquía realizaba sus inspecciones, pero los inquisidores eran adulados y engañados, sin embargo el último inquisidor no se dejó impresionar, algunos realizan su trabajo con más celo que otros, y este servidor del emperador era inflexible, realizó profundas investigaciones que parecieron enfurecer a la clase alta local, hubo enfrentamientos verbales, y cuando el inquisidor dijo que daría cuenta de sus investigaciones al Ordo Hereticus selló su final.

El gobernador rápidamente proclamó la independencia, los servidores inquisitoriales fueron ejecutados y las fuerzas de defensa puestas en alerta. Cruentas guerras civiles se sucedieron por las superficies de los planetas, los colonos y los nativos se enfrentaban en cada rincón, los unos temerosos por lo que se había hecho y los otros tratando de acallar los gritos disidentes. La Guardia Imperial amphilana era fiel al gobernador, así que cientos de miles de inocentes perecieron. El Imperio no se quedó de brazos cruzados, se envió una flota de la armada imperial para someter de nuevo la región, naves inquisitoriales apoyaron el ataque.

El floreciente sistema de Amphos pasó a ser un lugar de guerras continuas, la destrucción imperaba en los tres planetas, ambas facciones parecían igualadas. El mando Imperial se vio en la necesidad de pedir ayuda a los capítulos de Marines Espaciales que se hallaran cerca. Los Cuervos Grises fueron los primeros que acudieron a la llamada.