
El hacha común está formada por un "asta corta" a la que se le añade un "cuerpo" de metal, o la cabeza cortante, en uno de sus extremos. Como otras armas el asta o mejor decir el mango, puede ser de longitud diversa, pero si es demasiado largo estaríamos hablando ya de alabarda. El material es también muy diverso, normalmente se utiliza la madera para el mango y el metal para la "cabeza", pero no es difícil encontrar en la historia hachas hechas todo de metal, por ejemplo.
La función del mango, como ya he dejado entrever al comienzo, es aumentar la potencia de un golpe. Esto puede quitar precisión al ataque, por cuanto a mayor potencia mayor descontrol (si hablamos de armas "blancas" o de corte o filo), pero el hacha consigue que eso apenas sea un problema por su característica más importante en el campo de batalla, la intimidación. Y es que la tremenda fuerza que aporta un hacha da lugar a heridas horribles, que el enemigo temerá casi seguro. Y, además, para el que la empuña ofrece cierta seguridad, cierta confianza.