RED DE HEREJÍA
La lanzadera se posó suavemente sobre el área designada del
espaciopuerto. El Inquisidor salió confiado al encuentro de su contacto, sin embargo, tras él, Oruno parecía algo receloso a pesar de su
aspecto de luchador avezado. No se lo podía reprochar, el espaciopuerto era un
entramado de metal, cables y rococemento en medio de un vasto océano. El agua
estaba por todas partes, no se veía ni el más mínimo pedazo de tierra
alrededor, de hecho, según sus informes, lo único que podía considerarse
"suelo firme" en la superficie de aquél planeta acuático era el
espaciopuerto donde se encontraban, y era una construcción humana, no
procedente de la naturaleza. Sin embargo, en su larga vida había visto demasiadas
cosas, y aquél extraño planeta era sólo una más.
- ¿Inquisidor Cortius? - le interpeló un hombre con evidente sobrepeso
y lustrosa calvicie embutido en un traje de goma de colores chillones.
- Se equivoca, soy el comerciante Carcelai ap'Tenia - le dijo con voz
cortante.
- Pero...
La expresión furibunda que le lanzó apabulló al "hombre de
goma", que lanzó también una mirada nerviosa hacia Oruno. Estaba seguro
que a su espalda su colaborador estaría mostrando aquella mueca asesina que
tanto le gustaba.
- Usted debe ser Emadi Gynte. Como le comentó un conocido común estoy
interesado en tantear la posibilidad de comercio en este lugar.
- Em… sí, sí, señor... Carcelai, yo soy Emadi Gynte. Le.. les esperaba,
ya he preparado dónde podrán instalarse pero primero debemos bajar a la ciudad,
¿traen mucho equipaje? - el sudor perlaba la calva del hombre mientras hablaba,
luego, con un gesto, llamó a un par de servidores.
- No se preocupe, hemos traído un equipaje ligero, por favor Oruno
señálales a los servidores cuáles son nuestras cosas.