lunes, 18 de enero de 2016

Ojo de pez (Relato corto)

(El siguiente relato lo escribí a raíz de un concurso en el foro Ábretelibro. Debía escribir un "relato muerto", con  una extensión de no más de dos páginas en word con letra times new roman a tamaño 12).
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OJO DE PEZ

La espera en el callejón como otras noches. Ya ha aprendido su rutina e incluso en un par de ocasiones se han saludado. Hace frío y nieva, aún no se ha formado el manto blanco sobre la acera pero no debe faltar mucho.

Deja vagar su mirada alrededor. La calle está desierta, a un lado un par de contenedores se apretujan cerca de una desleída señal de tráfico. Un trío de coches de baja gama permanecen apostados manteniendo una educada distancia. El barrio es tranquilo, de clase trabajadora, los hogares conforman una amalgama de paredes de color pardo adornadas aquí y allá de desconchones y manchas de humedad. Aquel lugar servirá, poco transitado en esta hora en la que empieza a oscurecer y las farolas pintan las calles con su cálida luz artificial. A intervalos regulares, las pequeñas bombillas de los adornos típicos de estas fechas también vuelven a la vida. Estrellas del norte se codean con las formas de copos de nieve, e incluso aquel regordete de rojo y blanco hace desfilar su trineo dibujado en cientos de lucecitas de colores.

lunes, 4 de enero de 2016

Desecho (Microrrelato)

(El siguiente microrrelato lo escribí a raíz de un concurso, pero lo deseché y no lo mandé. Debía escribir un "relato muerto", con  una extensión de no más de dos páginas en word con letra times new roman a tamaño 12).
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DESECHO

Mientras se arrastraba malherido por la moqueta sus uñas se llenaron de fibras, cuando llegó al parquet la desesperación ni siquiera le hizo sentir cómo se le iban clavando astillas en los dedos. Ya en el cuarto de baño su cuerpo dejó tras de sí un camino tintado de rojo sobre las pulidas losas blancas. Hundirse en el agua caliente sostuvo por un momento la ilusión de encontrar descanso, pero no logró mantener la cabeza sumergida el tiempo suficiente y, cuando se vio impelido a boquear para aliviar sus abrasados pulmones, su mujer ya estaba allí tratando de mantenerse en pie mostrando en sus muñecas los cortes de los que seguía goteando un río escarlata.


Marcada (Relato corto)

El siguiente relato lo escribí para un taller de escritura creativa, la intención era escribir un relato corto teniendo de referencia o teniendo como "disparador creativo" la imagen que aquí coloco.

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MARCADA

Ya se marcha. Acaricia la persiana tras subirla un poco y me mira de reojo, sin darse la vuelta. Nunca dejará que vea sus cicatrices con claridad, pero siempre están presentes entre nosotros, odio la oscuridad que solo me obliga a sentirla cuando nos apretamos tratando de fundirnos el uno en el otro. Lo que daría por ver como su rostro se contorsiona de placer en el preciso momento en que se olvida de todo.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Alazán desatado (Microrrelato)

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ALAZÁN DESATADO

Tintado en sangre avanza fogoso por campos de plata y esmeralda, creando a su paso promesas de libertad desbordada. Entre sus crines de fuego la rienda se alboroza desbocada, latigazos hirientes de voluntad subyugada. De orgullo henchido sus cascos perforan la tierra del belicoso antepasado de la luna creciente, mientras a su paso los olivos se inclinan ante la jubilosa locomotora que explora el antiguo dominio. Vadeando el gran río de azahar impregnado se templa un instante su sangre hirviente, hasta llegar desatado a la ansiada meta de arena y sal que lame un océano índigo.

El relato agonizante (Microrrelato)

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(El siguiente microrrelato lo escribí a raíz de un concurso, pero lo deseché y no lo mandé. Debía escribir un "relato muerto", con  una extensión de no más de dos páginas en word con letra times new roman a tamaño 12).
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EL RELATO AGONIZANTE

No me dejes morir en la nada, permite que exista a través de las palabras. Arrójame a la pira de la narración enquistada, aquella que cincelas desbastando la dura superficie de las ideas no natas. Este limbo que llamas mente me comprime como una mortaja, no me asfixies, no me retengas en el olvido, lánzame al embravecido mar de tu alma y empápame con tus angustias y miedos, cabalgaré el oleaje hasta que rompa en la afilada arista de tu pluma. Mi agonizante existencia te liberará del espeso nudo en la garganta, de las goteras que inflaman tus ojos en el rojo rubí de la rabia, del amargo rictus que agrieta tus labios en el incierto sabor de la ceniza. Cógeme, arráncame las entrañas y viértelas sobre el lienzo, mis estertores formarán las palabras.

La muerte de un relato (Relato corto)

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(El siguiente relato lo escribí a raíz de un concurso, pero lo deseché y no lo mandé. Debía escribir un "relato muerto", con  una extensión de no más de dos páginas en word con letra times new roman a tamaño 12).
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LA MUERTE DE UN RELATO

Por fin estoy muerto, o eso creo. Trataré de relatar el relato de este relato, así podréis juzgarme vosotros.

No sé ya el tiempo que llevaba en el mundo, pero sé que nadie quería acabar conmigo. Mis primeras letras empezaron siendo garabatos de tinta cobalto sobre un papel de libreta barata, con gusanillo y cuadriculada, la pobre. La primera frase me fue amputada de manera grosera tachándola insistentemente, depués un par de párrafos dubitativos corrieron la misma suerte. Tal vez lo único que sobrevivió de todo aquello fue la palabra "puedo", o quizá fuera un "quiero", no estoy seguro, pues esa segunda historia no pasó el filtro al "pasarme a limpio" a un folio de buen gramaje. ¿Nací entonces?, no, una historia inacabada sin sustancia formó mi alma durante mucho tiempo, mientras se me enterraba en vida junto a la pelusilla de un cajón medio vacío. Mi tumba fue profanada un par de veces antes de pasar a la otra vida, la primera fue un viaje movidito, se me desenterró con rapidez y me garabatearon una lista de legumbres y lácteos para luego mutilarme llevándose aquello a lo que aún no había tenido tiempo de aceptar como mío.