Autor/es: Werner, C.L.
Editorial: Timunmas
Colección: Warhammer
Fecha publicación: 12/04/2011
ISBN: 978-84-480-3862-5
Páginas:
Cubierta: Bolsillo
Sinopsis:
El Templo de la Serpiente es el segundo volumen de la saga dedicada a los malvados enemigos de Gotrek y Félix. Acompaña al vidente gris Thanquol y a su fiel Destripahuesos en sus infames aventuras.
Tras varios fracasos, al vidente gris Thanquol se le ofrece una oportunidad de redimirse: debe viajar a la isla de Lustria para matar al Profeta Sotek. Perseguido por un grupo de asesinos y aislado en una tierra extraña de lagartos gigantes, ciudades templo y una jungla sin fin, Thanquol deberá hacer uso de toda su astucia y poner a prueba sus habilidades mágicas si quiere regresar victorioso.
Tras varios fracasos, al vidente gris Thanquol se le ofrece una oportunidad de redimirse: debe viajar a la isla de Lustria para matar al Profeta Sotek. Perseguido por un grupo de asesinos y aislado en una tierra extraña de lagartos gigantes, ciudades templo y una jungla sin fin, Thanquol deberá hacer uso de toda su astucia y poner a prueba sus habilidades mágicas si quiere regresar victorioso.
Comentario personal:
Escrita por C. L. Werner. Año 2011. Es extraño como puede dar de sí un personaje como Thanquol. Es lo primero que he pensado tras acabar la novela, porque si bien es un personaje interesante de por sí, su “fondo” no es tan amplio como el de un personaje humano, me refiero a que siendo un skaven su pensamiento es simple, por supuesto plagado de intrigas, traiciones, etc, vamos que no digo que sea un skaven normal, pero sí que sus motivaciones son simples, y muy de su raza: llegar a lo más alto traicionando o asesinando, vengarse de sus enemigos, tener en enorme aprecio su vida, crear alianzas, etc. Pero aún con eso las situaciones que lo rodean las solventa de maravilla, es cierto que muchas veces es gracias a la suerte (Thanquol diría que es cosa de la Rata Cornuda, jeje), pero también es verdad que tiene una enorme fuerza de voluntad a pesar de ser rátido, y eso significa que no es tan fácil que huya (a pesar de estar muerto de miedo), lo cual debe ser una sorpresa para los que conozcan a la raza de los hombres rata. Y esa baza la explota el autor de la mejor manera, metiendo a Thanquol en situaciones peligrosas, comprometedoras, e incluso suicidas (esto es importante saberlo porque es un skaven, que prefieren huir para atacar otro día, jeje).






